Fertility: Expanding The Vision Beyond Getting Pregnant
- Carla

- 2 mar
- 2 min de lectura
Ya no se cree que la genética por sí sola determine nuestra salud. Un estudio realizado por la Universidad de Surrey demostró que parejas con antecedentes de infertilidad que realizaron ajustes en su estilo de vida, alimentación y actividad física tuvieron una tasa de éxito del 80 % al intentar concebir..

La epigenética es el estudio de cómo nuestro entorno y comportamiento pueden causar alteraciones que afectan la manera en que nuestros genes funcionan. A diferencia de los cambios genéticos, los cambios epigenéticos son reversibles y no implican modificaciones en la secuencia de nuestro ADN, sino que alteran la forma en que nuestras células “leen” esa secuencia de ADN.
Ahora, tal vez se estén preguntando, ¿cómo afecta esto exactamente (y explicado de manera sencilla, por favor) a la fertilidad? Pues bien, si tenemos el poder de cambiar la expresión genética mediante ajustes simples pero significativos en nuestra alimentación y estilo de vida, entonces podemos optimizar la calidad de nuestros óvulos y esperma, lo que a su vez mejorará nuestras posibilidades de concebir un hijo.
¿Sabían que un óvulo inicia su proceso de maduración aproximadamente 4 meses y medio (150 días) antes de la ovulación? Los estudios han demostrado que el momento más importante para influir en la salud del óvulo es 90 días antes de la ovulación, de ahí la importancia de establecer una base sólida basada en nutrición, desintoxicación y movimiento para un desarrollo óptimo del óvulo.
Por otro lado, la producción de esperma se renueva por completo al menos cada 64 días, por lo que se cree que la calidad del esperma puede modificarse casi en cualquier momento.
Dicho esto, ¿la infertilidad, que se encuentra en niveles históricamente altos, se manifiesta únicamente para hacernos conscientes de nuestra dificultad para concebir, o nos está diciendo algo mucho más profundo?
Sí, es mucho más que eso.
La verdad es que la infertilidad es el resultado de un problema subyacente que, en la mayoría de los casos, podemos modificar de manera natural. La mayoría de las parejas piensa: “no podemos quedar embarazados porque tenemos infertilidad”, cuando la realidad es: “somos temporalmente infértiles porque nuestros cuerpos están agotados”.
El primer pensamiento invita a vivir de manera muy pasiva, lo que generalmente lleva a poner soluciones superficiales sobre heridas abiertas sin descubrir nunca la causa real. Por el contrario, el segundo pensamiento invita a investigar, a profundizar, a hacer preguntas e incluso a conectar entre sí como pareja.
Entonces, ¿cómo podemos restaurar nuestros cuerpos? ¿Cómo podemos reponer todo nuestro sistema? ¿Cómo podemos tomar las riendas de nuestra fertilidad? Profundizaremos en este tema en el proximo blog.
Gracias por compartir tu tiempo conmigo.

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